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Alejandro Arriaga
Que más da caer, si quiero tirarme.
Pensando, veo el techo,
y pensando lo hago desaparecer.
entonces llega la poesía, y coexisto.
Mundos irracionales, plateada realidad
despertar, hacer, en el papel
enloquecer.
Hay un precioso portal custodiado…
tras espinas enormes,
que no pinchan, anestesian.
Anestesian y el humo
me envuelve en un frenesí constante
quizás hasta este momento.
Y se mezclan los placeres cotidianos
madeja de peludos errores,
que se seguirán repitiendo
aunque yo ya no lo quiera.
Es comienzo de tiempo filosófico
transversal, se dispara con un as de luz
mi amor no es más que pasar cerca
de una flor,
Y es cierto que la traición es agua corriente
cruzo la puerta y se dibujan lentas las formas
aun sin colores, se disipan todas las sensaciones
y rectangular te elevas al cubo
pero primordialmente huyes de mí
con pánico y nueva extrañeza
giras, me miras, suspiras
y reanudas de nuevo bruscamente.
Salpica tu ira
tu supervivencia.
No quiero que seas una mujer,
tampoco apelo a una intangible sensibilidad,
sino que voy a hacer de eso
una jauría de perros incontrolables,
lagrimas de odio
regular resistencia
transgresora claridad.
Puedo ver
un lago de sangre.
Puedo ver lo incontrolable.
Futuro destino manifiesto.
Verte entonces puedo
esfera diminuta, arcos perpendiculares
solo un gran limite
ni blanco, ni negro
sin territorio aparente
una desconexión total al vacío
solo un límite.
Que más da caer,
si quiero tirarme.
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